La poesía armada hasta los dientes: Roque Dalton
“¿Para qué debe servir
la poesía revolucionaria?¿Para hacer poetas
o para hacer la revolución?”— Roque Dalton
Qué hay de los poetas que toman la pluma, cortan cartucho y disparan cual fusil, como dice Karloz Atl: “el poeta es un revolver en medio del dolor mundo”. Hay mucha poesía lejos del mantel y la academia. Roque Dalton García fue uno de ellos, crítico irreductible, sarcástico, irreverente y prolífico; creía que la poesía era el pan de todos, pero no esa poesía que se esconde detrás del papel, Roque era partidario de la militancia activa, miembro de la llamada Generación comprometida de El Salvador; su pensamiento anti dogmático lo distinguía, dio vida a la poesía y la poesía le dio vida.
¿Por qué hablar de Roque? Porque la literatura se vuelve, en muchos casos, un terreno de discursos fatuos, oportunistas, pedantes y no comprometidos. Roque fue uno de esos poetas que hizo de la poesía un método de denuncia, misma que respaldó siempre con su accionar; fue la voz de los que no tenían voz, hizo honor a los tiempos remotos, en los que el chamán, el huey tlatoani, el jefe la tribu e incluso el sacerdote, ostentaban la palabra, con ella dirigían, educaban, transmitían y guiaban a sus comunidades.
“Poesía
Perdóname por haberte ayudado a comprender
que no estás hecha sólo de palabras”— Roque Dalton (Arte poética 1974)
Pero ¿quién fue Roque Dalton? Haré un breve esbozo biográfico.
Roque Dalton nació el 14 de mayo de 1935 en San Salvador, El Salvador. Estudió jurisprudencia durante once meses en la Universidad de Chile 1953 y 1954 se incorporaría a la Universidad de El Salvador. Para 1955 Dalton colaboraba con el periódico El Independiente y era activista estudiantil. En 1956 publica sus primeros poemas en la revista Hoja (Amigos de la Cultura), y en el Diario Latino de San Salvador, año en el que también funda el Círculo Literario Universitario, movimiento literario integrado por Otto René Castillo (poeta guatemalteco exiliado en El Salvador), Roque Dalton, Roberto Armijo, José Roberto Cea, Manlio Argueta y Tirso Canales (años después se les conocería como la Generación comprometida).
“El hecho es que los policías y los Guardias
siempre vieron al pueblo de allá para acá
y las balas sólo caminaban de allá para acá.
Que lo piensen mucho
que ellos mismos decidan si es demasiado tarde
para buscar la orilla del pueblo
y disparar desde allí
codo a codo junto a nosotros”.
— Los policias y los guardia, Roque Dalton
Además de ser periodista, como escritor se desenvolvió en géneros como el ensayo y la novela, sin embargo, su increíble capacidad quedó plasmada en su obra poética, Benedetti y Cortázar fueron algunos autores que subrayaran su valía como poeta. Su pensamiento político era el de un comunista comprometido (no dogmático), militante; Roque hizo de la participación política y la poesía una sola cosa, motivo por el cuál fue perseguido y encarcelado en su país.
“Hablar con Roque era como vivir más intensamente, era como vivir por dos”
—Julio Cortazar.
En 1961, el Directorio cívico-militar llegó a el Salvador y por otro lado Roque Dalton se dirigiría al exilio, recorrió el mundo, viajó a la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Corea del Norte, Vietnam, lugares en los que afianzó su postura política. Vivió algún tiempo en Checoslovaquia, en La Habana y en México; siendo éste último el lugar en donde cursó algunas materias de Antropología y Etnología en la Universidad Nacional Autónoma de México.(UNAM), además de conocer a poetas como Efraín Huerta.
En 1969 ganó el premio de Casa de las Américas de La Habana por su obra: Taberna y otros lugares. En el ocaso de 1973 regresó al pulgarcito de América (título no oficial de El Salvador acuñado por Gabriela Mistral) con el seudónimo de Julio Delfos Marín.
Se integró al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), cruzó las montañas con la guerrilla hasta que, el 10 de mayo de 1975 muriera asesinado por sus mismos compañeros. Aún no hay nada claro sobre su asesinato, se desconoce en qué lugar están sus restos, en algunas versiones se le acusa de espía y de formar parte de la Central Intelligence Agency (CIA) —lo cual es mentira— en otras lo tildan de agente cubano e incluso, de mujeriego y borracho. Lo cierto es que Roque es el poeta más reconocido de El Salvador. El imperdonable comprometido.

En Los hijos de los días, Eduardo Galeano, le dedica el pasaje del 10 de mayo, por otra parte la canción el Unicornio de Silvio Rodríguez está dedicada a Roque, según un texto publicado por Silvio en 1982.
“Todo empezó por un amigo muy querido que tuve, un salvadoreño llamado Roque Dalton, quien además de haber sido un magnífico poeta fue un gran revolucionario, compromiso que le hizo perder la vida cuando era combatiente clandestino”
—Silvio Rodríguez, Abril del 82 (Otras Inquisiciones, «La página de las Preguntas y las Conjeturas»).
Como Roque, creo en la poesía, en la vida, en el amor y el amor a las palabras, porque son el re-descubrimiento del mundo, la re-creación, la re-apropiación de las dimensiones, son la posibilidad de concebir mil o mil millones de universos habitables, van de lo macroscópico a lo microscópico, de lo subrepticio a lo supraterrenal, de la poesía al unicornio, del unicornio a la revolución.
“Y que mis venas no terminan en mí
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos”.— Roque Dalton.
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